Tempus
El tiempo es una medida. No se toca, no se ve. Sin embargo es parte de nosotros. No escapamos al tiempo. Podemos intentar comprar tiempo, pero sólo sería una ilusión. Cómo se puede controlar algo que ni nosotros mismos conocemos. ¿Se puede viajar en el tiempo?. Y, ¿modificarlo?.
La física cuántica nos lleva al lado más racional del el tiempo. Al lado mas físico. Aún así se tienen que barajar distintas variantes que a veces se codean con la filosofía. Los quarks, pequeñas partículas, parecen tener leyes distintas a las que conocíamos gracias a Newton o a Pitágoras. Viajan en el tiempo.
Sin embargo lo que aquí queremos reflexionar es la sensación de tiempo desde un punto de vista más romántico. Por muchos viajes en el tiempo que emprendiésemos, el tiempo seguiría apareciendo. Nosotros seguiríamos envejeciendo, pues éste es uno de sus factores críticos de nuestro amigo Cronos.
Pero... Cómo percibimos nosotros el tiempo. Por qué hay situaciones donde el tiempo se detiene, y empieza a avanzar con una languidez irritante. Mientras que en otros momentos apenas somos capaces de sentirlo. Aquí se nos desmorona toda física posible. De que me sirve un reloj de muñeca si cada vez que lo consulto las manillas giran mas despacio. Qué sería de una vida en la que todo instante durase de la misma manera. El primer beso, un atraco, una película.
Nos esforzamos por sacar el máximo provecho del tiempo. De ahí que nos obsesione el tiempo perdido. Somos el único habitante de la tierra consciente de su muerte, y eso nos hace muy vulnerables. El resto de animales son inmortales pues no vislumbran desde su temprana edad el fin de su vida. Por ello necesitamos ganar la batalla que nos impone el paso del tiempo. Sin embargo no siempre estamos en lo cierto. Los Inuit o esquimales no luchan contra este gran coloso. Ellos viven pensando que cada segundo que pasa es algo nuevo aprendido. No hace falta darse prisa, ya que en el camino también se aprende. Por ello no tienen noción del tiempo perdido. Para ellos nunca se llega a perder.
Por eso me gustaría hacer una reflexión sobre qué es el tiempo. Someter al espectador a este fenómeno. Hacerles reflexionar sobre este fenómeno y que se pregunten, cuánto tiempo ha pasado. Puede que tres horas o tres minutos. Esta paradoja es la espina dorsal del proyecto. La que luego deja al espectador con la reflexión que todos conocemos. Cómo puede ser que tres minutos sentado en la parada de autobús sean los mismos 3 minutos que en una montaña rusa. El tiempo nos engaña y se ríe de nosotros porque sabe que es más fuerte.
Etiquetas: Proyecto